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El efecto Pigmalión y el efecto Golem

      
Fuente: Universia

El efecto Pigmalión y el efecto Golem describen la relación que existe entre las expectativas que hay sobre una persona y el rendimiento que ésta logra. 


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En el libro Pygmalion in the classroom (1968) de Robert Rosenthal y Lenore Jakobson, se describe una interpretación particular del mito de Pigmalión, llevándolo a su aplicación en los salones de clase. Los autores realizaron un experimento en el aula en el que trataron de demostrar la existencia de esta profecía autocumplida; y en efecto pudieron demostrar que lo que se espera de un alumno, con la suma de las indicaciones que recibe por parte del docente, repercute de manera considerable en las acciones y autoestima del estudiante.

 

El efecto Pigmalión toma su nombre de la Metamorfosis del poeta romano Ovidio. Se trata de una historia que narra cómo Pigmalión -rey de Chipre- se enamora de Galatea, una estatua que el mismo había creado por estar ya cansado de buscar a su esposa ideal. Conmovida por el amor de Pigmalión a Galatea, Afrodita decidió dar vida a la estatua para que ésta se convirtiera en su esposa. 

 

Traspolado a los salones de clase, el experimento llevado a cabo por Rosenthal y Jakobson demostró entonces que los niños que mejores resultados obtenían en sus estudios son aquellos cuyos profesores aseguraban que les iría mejor, haciéndoselo saber tanto al alumno en cuestión como al resto de la clase. Pero el problema de “catalogar” a los niños es, además del mismo hecho de catalogarlo, el tema de que como el docente piensa que a determinado alumno le irá mejor invierte en éste más recursos y tiempos que con los demás.

 

Por su parte el efecto Golem saca su nombre de la mitología judía. Los golem eran seres de barro que tenían como características ser muy altos y torpes que además no sabían hablar. En 1977, el profesor de la Hebrew University of Jerusalem, Babad Elisha, publicó el artículo “Pygmalion in reverse”, en el cual concluye que si los datos que se brindan al docente aseguran que los alumnos seleccionados para el experimento son los que han logrado los resultados más bajos en el test, entonces estos mismos alumnos son los que obtendrán los peores resultados un año después.

 

Es decir, el efecto Golem vendría a ser el lado “negativo” del efecto Pigmalión; aunque no se pueda afirmar que el efecto Pigmalión sea positivo para el alumno, ya que el crear expectativas sobre el mismo (o sobre un trabajador, o sobre cualquier persona con la que tengamos interacción) y transmitir estas expectativas, estamos condicionando a la persona sobre su accionar y sus gustos e intereses; influyendo directamente en la formación de su personalidad y en su autoestima. Sin embargo, hay quienes defienden el efecto Pigmalión ya que aseguran que a partir de éste puede reforzarse los aspectos positivos de un estudiante (o un trabajador).

 

En conclusión, el efecto Pigmalión y el efecto Golem son las “dos caras” de una misma moneda: las personas adquieren un determinado rol a partir de los que las demás personas esperan de ellas, lo que influye directamente en su rendimiento académico o laboral y en la construcción de su personalidad y autoestima. 



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Camila Siqueira Menéndez

Camila Siqueira

Redactora fanática de la comunicación, la música, la radio y desde un tiempo a esta parte, también de las series

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