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Emigrar después de los 30

           Autor: Camila Siqueira
Fuente: Shutterstock
Irse a estudiar o trabajar a otro país después de cierta edad quizás sea un poco más complejo que hacerlo de muy joven; pero si estás decidido a buscar oportunidades fuera debes vencer los prejuicios y miedos que surgen en torno a emigrar después de los 30 años.
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Si bien es cierto que la mayor tasa de emigración se da entre los 20 y 30 años, si necesitas comenzar de nuevo en otro sitio nunca es tarde para ir tras tu sueño. Si bien esta frase parece un poco ideal y es verdad que hay que tener en cuenta varios factores, nada es imposible y si tienes la fuerza de emigrar tendrás la fuerza para lograr todo lo demás que te propones.


Uno de los temas más frecuentes que encuentran las personas cuando quieren emigrar después de cierta edad es el prejuicio de los demás. Es frecuente escuchar comentarios del tipo “¿A esta edad piensas empezar de cero?”; los que solo sirven para llenarte de miedos y dudas.


Si bien los prejuicios sociales pueden llegar a frenar a muchos de los que hubieran querido emigrar, dependiendo de muchos factores (como la situación económica o familiar de una persona) puede que de mayor sea el mejor momento para armar las valijas; sobre todo, si ha pasado un tiempo y sigues sin trabajo o si quieres ir tras nuevos desafíos.


¿Pero por qué sería mejor emigrar después de los 30? Entre otras cuestiones, porque si estabas estudiando quizá ya te hayas graduado, porque eres más grande y tienes más experiencia para afrontar ciertas situaciones que tal vez hubieran sido muy duras de vivir cuando recién salías de la adolescencia, porque tal vez te ha dado el tiempo de juntar algo de plata para poder empezar una vida en otro lado y porque como sea, nunca es tarde para ir tras lo que quieres o necesitas.


Claro, una de las cuestiones que tienes que tener en cuenta es que aunque hayas logrado un título profesional, al radicarte en otro país es muy probable que tengas que realizar otros trabajos que nada tengan que ver con tu área antes de conseguir el empleo que quisieras tener. Si esto es lo que te toca en ningún caso debes pensar que te estás devaluando como profesional; sino al contrario, piensa en lo positivo de la versatilidad, flexibilidad y poder de adaptación, ya que son habilidades que luego podrás destacar en futuras búsquedas de empleo.


Lo fundamental si has decidido emigrar es que mantengas una actitud positiva, ya que esto te facilitará la mitad del camino. De ahí en más debes iniciar tu búsqueda sobre los mejores destinos para vivir en el exterior, y no tomar cualquier rumbo al azar.


Considera todo acerca del lugar que tienes en mente: cómo está la tasa de ocupación, que oportunidades de trabajo ofrece el país, si tendrás o no barreras idiomáticas, cuál es el costo de vida y el costo de trámites que tendrás que hacer para llegar, salarios mínimos y salarios promedio, con qué cultura encajas mejor y todo lo que necesites saber al respecto.


En tu investigación acerca de cómo se vive en otro país, una buena opción para conocer información de primera mano es, además de investigar en internet, hablar (por ejemplo también a través de la web) con personas que ya hayan emigrado y puedan contarte la verdad de las cosas más allá de los datos oficiales.


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Camila Siqueira Menéndez

Camila Siqueira

Comunicadora en formación constante

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