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¿Cómo ayudar al niño que tartamudea?

      

La tartamudez es un trastorno de la comunicación que consiste en interrupciones involuntarias del habla, es decir la dificultad para completar una palabra. Provoca desde tensión muscular a miedo, estrés, vergüenza, ansiedad, frustración y otra serie de sentimientos negativos en quien sufre este problema, pudiendo incluso desembocar en depresión. El 22 de octubre se fijó como el Día Mundial del Conocimiento de la Tartamudez. Conoce más acerca de esta dificultad a través de esta nota.

 

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Si bien la mayoría de los niños que tartamudean superan este trastorno en la adolescencia, un promedio de poco menos de un 1% de personas siguen padeciéndolo en la vida adulta; y es un problema que se da con mucho más frecuencia en varones que en mujeres. La tartamudez no es un trastorno de la ansiedad, pero sí genera ansiedad en quienes lo sufren, ya que los paros, dudas y titubeos al querer expresar una palabra pueden hacer que para un niño el tener que ir a la escuela o hablar en público se convierta en una pesadilla. Por esta razón el docente debe estar interiorizado con el tema para poder ayudarlo.



¿Qué puede hacer un docente para ayudar a un niño que tartamudea?

Primero que nada, ni los adultos alrededor ni el docente deben agrandar este problema cuando se está frente al niño que tartamudea. El docente puede aplicar técnicas de relajación muscular para reducir la tensión del niño, debe evitar corregirlo y sobre todo cuidar al niño de que el resto de los compañeros no se burlen de él, a través del impulso de un ambiente de respeto y solidaridad en el aula.

 

El niño debe sentir que no lo están apurando para hablar, y que al contrario tiene el tiempo que necesite para poder completar una idea o frase; y cuando se produce la alteración o interrupción de la palabra, no mostrar preocupación sino seguir escuchando con atención no corrigiéndolo ni haciéndolo repetir lo que acaba de decir.

 

Como hemos dicho, el niño no debe sentir que se le está apurando para que termine de expresarse, por lo que el maestro debe transmitir esto de forma clara. Otra de las maneras es hablándole despacio con pausas entre las frases. Al ver esto, el niño se sentirá más relajado e imitará esa conducta.

 

Otro de los puntos importantes es respetar el nivel de lenguaje de cada edad y no forzarlo a decir palabras que puedan ser de pronunciación más compleja. Como ya vimos es muy importante que el niño no sea objeto de burla de los demás compañeros, y el tartamudeo no debe ser un tema tabú. Se puede trabajar una clase con el resto de los compañeros para que aprendan como ayudar a su compañero, pero evitando siempre las connotaciones negativas (como decirle “tartamudo” al niño) y procurando que el niño se sienta aceptado por sus compañeros.



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